sábado, 20 de junio de 2009

Boicot a la Geopolítica (Audio)

Todos los países serios cuentan con amplia conciencia territorial, al menos en sus sectores dirigentes. No hay que ir lejos para saberlo. Brasil la tiene.

Desde el regreso de la democracia a nuestros países en los ochenta, Brasil ha estado trasladando tropas apostadas en su frontera sur hacia el sector occidental de su territorio. La región amazónica es claramente una gran hipótesis de conflicto que el Brasil no desconoce. Por ello, envía oficiales a entrenarse a Vietnam en guerra en la jungla, en consonancia con sus prioridades estratégicas. También mantiene una gran cantidad de plataformas petroleras off-shore, siendo uno de los países líderes en la producción de las mismas. Por tanto, un porcentaje de los ingresos de la firma estatal Petrobras se destina al presupuesto de la Armada del Brasil, institución responsable de salvaguardar la soberanía de su amplísimo litoral marítimo.

Desde el Atlántico Sur, Brasil procura proyectarse como garante, junto con la rica Sudáfrica de un espacio de seguridad marítima que nuestro país también integra, la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur (ZPCAS), entre naciones sudamericanas y africanas con presencia marítima regional. Como parte de su estrategia de país-continente, Brasil anunció ya su proyecto de desarrollar tres submarinos nucleares. No casualmente el año 2008 lo tuvo - de acuerdo con datos del Centro Unión Nueva Mayoría – como el país con el mayor presupuesto militar de la región, superando a Colombia.

Couto e Silva, Travassos, Castro, Meira Mattos…Brasil ha dado destacados geopolíticos. La titánica fundación de Brasilia hacia mediados del siglo pasado y su elección como capital, constituyó a la par que un deseo de modernización, un mensaje de su impulso geopolítico de avance en la línea este-oeste, hacia su región más vulnerable.

¿Qué sucede en Argentina?

Los últimos años, con cifras de crecimiento demográfico mundial en marcado ascenso frente a recursos naturales decrecientes (agua, alimentos, energía) han dado lugar a nuevas “teorías” tendientes a justificar el control sobre espacios geográficos poco poblados. Múltiples papers norteamericanos comenzaron a mencionar la “Doctrina de los Estados fallidos”, por la cual Estados Unidos podría arrogarse la responsabilidad de intervenir en aquellos países que no pudieren garantizar el control soberano sobre todo o parte de su territorio. (Un ejemplo de esto podría ser Colombia). Este tipo de planteos se repiten en cuestiones relativas a la “protección ambiental”. No es inocente que aparezcan estos planteos sobre “soberanías limitadas” y se mencionen propuestas de “internacionalizar” el pulmón del mundo. Brasil lo sabe y es por eso que tiene en el Amazonas un área prioritaria.

Lo anteriormente mencionado no es fruto de la imaginación descarriada de algún novelista, sino algo más concreto. Durante la gestión de Duhalde, muchos lectores recordarán las palabras del conocido economista Rudiger Dornbush (sí, el autor de ese manual de Economía con el que muchos habrán estudiado), quien propuso que la economía argentina post-crisis estuviera administrada por un “comité de notables” del ámbito internacional (para asegurar el pago de las obligaciones contraídas, claro está).

En la Argentina de los años noventa, un sector no menor del reducidísimo ámbito académico vinculado con los estudios estratégicos, fue cooptado por la visión neoliberal de una globalización benigna, desprovista de hipótesis de conflicto de índole territorial. (Recordemos, de paso, que la ley de Defensa de Alfonsín prohibía a nuestras Fuerzas Armadas el análisis de “hipótesis de conflicto", por cuanto los militares a lo sumo podían hacer estudios prospectivos refiriéndose a países vecinos sin nombrarlos, por ejemplo adjudicándoles un color).

En los años noventa - decíamos – primaba aquí la visión de una nueva economía vinculada a los servicios y la especulación financiera. No es extraño entonces que nuestra clase dirigente diera la espalda al territorio como factor de poder: la economía real, que al margen del grado de integración de su industria, está atada a un espacio dado no tenía relevancia.

En el discurso de poder de nuestra Cancillería, también perdía importancia el territorio: graciosamente se podía proponer la cesión de parte de los Hielos Continentales mediante el trazado de una antojadiza línea poligonal (no se veía al agua dulce como un recurso estratégico, claro). Tampoco se pensaba en un proyecto de construcción de un polo de poder a nivel regional (Argentina respondió al interés de Brasil en una banca permanente en representación de América Latina en el Consejo de Seguridad de la ONU, con una contrapropuesta de banca “rotativa", mostrando una fragmentación innecesaria de la región). Lejos de eso, nuestra diplomacia, con Carlos Escudé como principal teórico del “realismo periférico” (un peculiar realismo sin poder) nos embarcó en la sinrazón de solicitar a Estados Unidos un lugar como sus aliados extra-OTAN.

Algunos pasos han sido dados en Argentina con la formulación de una nueva ley de Defensa, la fusión de los centros de estudios estratégicos de las distintas Armas en uno solo y la fundación de una Escuela Superior de Guerra Conjunta, para formar en un mismo ámbito a los altos oficiales de las tres fuerzas. En el plano institucional, desde la cartera de Defensa, podemos decir que ha habido algunos avances dignos de mención.

No obstante, restan múltiples desafíos: integración geopolítica mediante la reestructuración ferroviaria, mayor presencia áerea y marítima, radarización del espacio aéreo y una mayor integración en planificación militar conjunta con la región desde la Junta Sudamericana de Defensa que de seguro liderará Brasil.

Son muy escasas las carreras universitarias que cuentan con alguna cátedra dedicada al estudio de la Geopolítica o la Defensa Nacional. No existen prácticamente ámbitos que promuevan el estudio de estos temas, ni a nivel de grado ni de posgrado. Menos aún si hablamos de universidades nacionales. Se debe, lamentablemente, a un preconcepto que vincula a la Geopolítica con el militarismo o con una visión expansionista trasnochada.

De seguro, habrá quienes saquen ventaja de este pensamiento antinacional que constituye un verdadero "boicot a la Geopolítica". Este boicot por parte del ámbito académico ha sido denunciado por Adolfo Koutoudjian, geógrafo y profesor de la UBA y de la Escuela de Defensa Nacional en el audio que se adjunta de su entrevista en FM Universidad (Rosario, 12-05-09). Recomendamos escuchar su opinión calificada sobre la materia.Escuchar audio aquí.
Nota de Federico Fernández Reigosa en www.portalcero.com.ar
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sábado, 13 de junio de 2009

Gullo y su visión del Estado Peronista













Marcelo Gullo es un politólogo rosarino que se ha especializado en el estudio de las relaciones internacionales en Ginebra y Madrid. El Dr. Gullo, que es columnista de asuntos internacionales de Radio Del Plata Rosario, se manifiesta a favor de una "insubordinación fundante". Esta es la propuesta que tira sobre la mesa cuando se refiere a un sistema internacional que "está acéfalo".

Más allá de los acuerdos o divergencias que se puedan tener con Gullo, hay al menos tres cuestiones que enfrenta sobre las que- me parece - vale la pena hacer hincapié.

Una primer cuestión es la importancia que da Gullo a la relación con Brasil, relación que incluso hoy ha quedado tibia en función de que el actual gobierno sólo parece tener simpatía por Venezuela. Sobre esto Gullo ha realizado un libro: Argentina-Brasil: La gran oportunidad.

Una segunda cuestión a destacar es la importancia que le devuelve a la Geopolítica, una disciplina que en cualquier país serio es objeto de estudio y que en nuestro país, estúpidamente asociada al militarismo, ha resultado estúpidamente marginada. No sucede esto en nuestro vecino Brasil, cuna de grandes geopolíticos, y que mantiene hoy en día una geopolítica definida en defensa de sus intereses nacionales (avanzando sobre el Paraguay mediante su política de fronteras vivas, operando sobre Bolivia mediante su integración física y sus inversiones petrolíferas, proyectando la construcción de submarinos nucleares para la defensa de sus plataformas petrolíferas off-shore, formando sus oficiales en combate en la jungla en Vietnam, etc.).

Como bien menciona Gullo en el video de la conferencia que aquí reproducimos, debemos avanzar en una geopolítica continental que nos reúna con nuestros países vecinos. Acertadamente menciona la necesidad de unirnos por vía ferroviaria a Bolivia, para lograr mejores chances de sentarnos a dialogar con Brasil en la región en mejores condiciones. No por nada el capitán Travassos, en su famosa obra Proyección continental del Brasil, anunciaba la necesidad de Brasil de proyectarse hacia el oeste por Bolivia para obstruir la proyección geopolítica hispanoamericana de Argentina sur-norte mediante los ferrocarriles.

Una última cuestión – no menor – la hallamos en la comentada necesidad de insubordinarse. Pero no en un sentido infantil y panfletario, desde un rezongo reactivo y machacado, sino desde la acción decidida por pensar por nosotros mismos en una estrategia de nación: ¿Debatimos los argentinos qué país queremos ser? ¿Queremos salir del modelo agro-minero-exportador? ¿Cuál será el rol argentino en América del Sur? ¿Cuál será nuestra política de transporte y comunicaciones? ¿Queremos integración geoeconómica manteniendo un mercado interno sólido o aspiramos a un país factoría? Sobre el estudio de los factores que hacen al Poder Nacional y su proyección se refiere Gullo en su libro La insubordinación fundante. Una breve historia de la construcción del poder en las naciones, un breve libro que hace un racconto del salto cualitativo que han realizado las naciones que alcanzaron su desarrollo…

Tanto este último libro, como el anterior ya mencionado, lleva prólogo del intelectual desarrollista brasilero Helio Jaguaribe, que asesorara al ex presidente Kubitscheck: Un detalle que refuerza la impresión que la lectura de sus obras sugiere sobre las afinidades de este peronista, que en el video aquí reproducido, aboga por un Estado que retome la defensa de sus recursos naturales.



en Yahoo! Video
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miércoles, 10 de junio de 2009

Comentarios de Terragno

Recientemente, volvió a los medios Rodolfo Terragno en razón de haber sido apoyada su inclusión como candidato en estas legislativas que se avecinan en el distrito capitalino. Ex Jefe de Gabinete de la Alianza y ex ministro de Alfonsín, Terragno siempre despertó mi atención. No es justamente por sus dotes políticas, que de seguro no son las que lo destacan, sino su interés por asociar la política con las ideas.

Es cierto que las ideas políticas debieran ser centrales en el ámbito del debate, pero sabemos que hace tiempo que nuestra menguada cultura política carece de referentes importantes en ese plano. Como varios intelectuales han coincidido recientemente en el diario Clarín, estamos ante un divorcio entre ideas y acción, que contrasta abiertamente con otras etapas de nuestra historia nacional.

Encontré en el sitio web del diario Los Andes, de Mendoza, una entrevista al ex senador Rodolfo Terragno, persona que - al menos por ser de los pocos políticos de proyección nacional con inquietudes intelectuales -merece consideración. El abogado y periodista porteño, que prosiguiera su labor periodística en Venezuela, primero, y en Inglaterra, después, durante su exilio obligado, alcanzó renombre por haber realizado un best-seller, La Argentina del siglo XXI que llevó al ex presidente Alfonsín a interesarse por su figura. Desde entonces, pese a haber actuado en diversos cargos públicos, no ha abandonado su labor intelectual, la que difunde a través de su propia página web, desde la cual uno puede acceder gratuitamente a varios de sus libros en formato digital.
He recortado algunos comentarios de Terragno que me parecen interesantes, con algunas acotaciones:

-¿Puede volver a funcionar bien Aerolíneas en manos del Estado?

-Sí, puede, en la medida que se hagan alianzas estratégicas. Hoy, aunque se quede sin deuda, al día siguiente empieza a generarla. Hay un caso a estudiar, el de Lan Chile, a quien el Estado chileno sacó de la quiebra y le permitió absorber empresas de carga.

-¿Como le va yendo a LAN?

-Hoy tiene el 70% del mercado interior chileno y 30% del exterior y está en muchos países. Eso es porque hizo un acuerdo estratégico con American Airlines.

-¿Es preciso una línea de bandera?

-Sí, pero más que para pasajeros para transporte de cargas que cada día será más importante. Y allí es muy peligroso depender de líneas ajenas. Por ejemplo, para una política exportadora hay que tener una red de transporte aerocomercial diseñada en función de nuestros intereses. Ése es el aporte que quiero hacer, pensar en lo estratégico, porque no creo que nadie esté discutiendo en serio el problema en sentido estratégico, ni gobierno, ni oposición, ni privados. (¿Podríamos pensar en exportar productos orgánicos envasados contra-estación para un segmento de alto poder adquisitivo?)

-Le pido que aunque sea me dé una somera opinión sobre lo inmediato.

-Si tuviera que hacer un diagnóstico, le diría que me parece difícil que el secretario de Transporte dure mucho tiempo en su cargo.
-Hablemos un poco sobre el significado del conflicto con el campo.

-Yo fui el único o uno de los únicos que en tanto senador votó en contra de las retenciones, no ahora sino cuando fueron introducidas.

-¿Por qué?

-Yo pienso que si hay una ganancia inesperada no vinculada a la productividad o inversión, ella tiene que ser objeto de una distribución importante, pero una cosa es gravar utilidades extraordinarias y otra es gravar facturación. (La crisis mundial no tardó en generar un impacto importante sobre los precios de los productos agropecuarios, lo que de seguro habrá resultado un balde de agua fría para los anunciantes de un nuevo panorama idílico para nuestros países agro-minero-exportadores, como el señor Jorge Castro o el Ingeniero Huergo, quien desde Clarín Rural se preocupó por difundir falazmente que vale lo mismo un kilo de lomo argentino que un kilo de Audi)

-¿Eso significan las retenciones?

-Claro, para mí las retenciones son un impuesto a los ingresos brutos que se le cobra a cualquiera, no importa si gana mucho o poco. Contra la opinión no sólo del PJ sino de la UCR, mi propio partido, yo veo a las retenciones como regresivas, retardatarias, injustas. Por eso estuve en contra de ellas cuando ni siquiera el campo estaba en contra.

-¿Por qué el Gobierno perdió el conflicto?

-Por un grave error de percepción: el Gobierno creyó que le declaraba la guerra a Patrón Costas y terminó peleando con De Ángeli y la Federación Agraria. Y esto es porque no han visto que la revolución tecnológica cambió los modos de producción y ello cambió la organización social del campo.

-¿En qué sentido?
-Hoy la organización social del campo es muy parecida a la organización social de una industria y más que activos fijos forma cadenas de producción. Por eso el principal sojero del país ni siquiera es propietario. La organización en pools significa que una pyme agraria forma parte de una cadena de producción y por lo tanto sus intereses son comunes con los otros eslabones de la cadena. Ahora, si uno atrasa 50 años y piensa que el campo está aún formado por terratenientes y aún tenemos agricultura extensiva, que no hay semillas tecnológicas, que aún hace falta una hectárea por cabeza de ganado… si uno piensa así sigue teniendo la imagen de esa oligarquía vacuna y me parece que esto en nuestra clase política urbana ha pesado muchísimo. No sólo en la oficial, sino en toda. (Junto al énfasis en la diferencia entre los patrones de organización social del agro, habría que meditar también - como aquí se deja entrever - la importancia creciente del CONTROL de la producción antes que la PROPIEDAD, fenómeno que en líneas generales ya viene siendo advertido por Alvin Toffler desde fines de los setenta. Es importante sumar que hay que dejar de lado en el imaginario social la visión del productor agropecuario como explotador de un rubro meramente extractivo, pues crecientemente el campo requiere de aportación de valor mediante la incorporación de insumos biotecnológicos, además de la maquinaria agrícola).

-¿Este predominio del campo permite imaginar un modelo distinto al industrial convencional que defiende esa clase urbana?

Es posible un modelo distinto al que tuvimos. Lo que planteaba Raúl Prebisch, con la sustitución de importaciones hace varias décadas, es que era un pésimo negocio vender materias primas y comprar los productos industriales porque las primeras estaban condenadas a valer cada vez menos y los segundos cada vez más. Pero hoy, al menos circunstancialmente tenemos a Prebisch patas para arriba. Hay una situación de los commodities que nosotros vendemos que es de mucho peso y que a mi no me parece que vaya a variar dramáticamente en los próximos años. (Más allá de las variaciones circunstanciales en el precio de las materias primas, hay que apuntar a la necesidad de poner énfasis en las tendencias de largo plazo, que se mantienen aún vigentes. Esta cuestión pasa por generar una estructura productiva con crecientes niveles de agregación de valor a lo producido - actualmente seguimos exportando mayoría de productos agropecuarios y manufacturas de origen agropecuario. Una evaluación de la vigencia, pese a algunas variaciones temporarias, de la ley del deterioro en los términos del intercambio, puede leerse AQUI).

-¿O sea que debemos volver a las materias primas por su alto valor actual?

-No necesariamente, porque uno puede ser una Arabia Saudita de la soja, un emirato. Por eso a mí no me parece tan importante ver con qué gana uno el dinero, sino que hace con el dinero que gana. (Esta es la diferencia entre crecimiento y desarrollo. El primero es de carácter cuantitativo, mientras que el segundo tiene un carácter cualitativo. El primero puede aparecer por razones exógenas, en respuesta a una variación circunstancial en el mercado internacional. El segundo es fruto de un esfuerzo deliberado del Estado nacional por generar un cambio en la estructura productiva mediante el establecimiento de sectores prioritarios hacia los cuales promover inversiones, generando cadenas de valor).

-¿Usted qué haría?

-Yo creo que la Argentina tendría que estar desarrollando nuevas ventajas competitivas, algunas vinculadas a la agroindustria. En biotecnología también. Y algunas especialidades en áreas industriales. Diversificando la producción. Los países desarrollados no son industriales y no agrarios, sino que son industriales y agrarios a la vez. Y tienen una diversificación de la producción, pero no autoabastecimiento. Ni EEUU fabrica hoy televisores. No hay que buscar la autarquía, sino la diversificación. (Sigue vigente la proclama de Alexander Hamilton, quien sostuvo para los Estados Unidos la necesidad del "desarrollo combinado": agro e industria de la mano, saliendo del debate estéril en favor de un sector u otro).


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